Lo primero y más importante: el proceso de selección fue muy profesional y el trato cordial en todo momento. Puede parecer algo básico, pero no es tan común encontrar profesionales respetuosos y con buena comunicación durante estos procesos, y eso se valora mucho.
Lo menos positivo: el proceso completo tomó tres meses. Fueron tres meses para realizar una prueba sencilla, un business case y tres entrevistas. Las condiciones y el salario ofrecido son estándar, en línea con lo que marca la ley. En mi caso particular, la última etapa fue algo frustrante, ya que durante la entrevista final percibí poca receptividad por parte del equipo de managers. Daba la impresión de que no había un interés real en continuar el proceso conmigo, lo cual me hizo pensar que posiblemente ya tenían a otra persona en mente. Esta situación resulta desafortunada, ya que implica invertir tiempo y energía sin una intención clara por parte de la empresa.
Finalmente, me comunicaron que no consideran que haya un buen encaje con el equipo, aunque valoran mucho mi perfil. Es una respuesta válida, pero tras varios meses de feedback positivo y entusiasmo aparente, el desenlace dejó una impresión poco coherente con el resto del proceso.